Uno redondo y lento.
Trenzado de sonrisas
rojas y lunares rojos
a la hora de la siesta.
Otro torpón. De pecho
plano y pezones duros.
Girando sobre sí mismo
en el desván de la araña.
Otro desnudo en lo alto
de la escalera: radiante.
Saqueando la despensa
con hambre de primita.
Otro violento y breve.
Apenas un intercambio
acelerado de afiladas
uñas en la última noche.
Otro a solas. Dormido.
Oculto tras el párpado
inmenso del universo.
Agitándose en sueños.
Otro de trigo amarillo.
Esbelto. Serio. Rebelde.
Dispuesto a embestir
con todas sus fuerzas.
El último: sofisticado.
Envuelto en limusinas.
Con medias de rejilla.
Sin bragas. Al galope.
De estos siete amores
instantáneos conservo
piezas sueltas. Alguien
borró todos los nombres.
© 2003