En el bar del Hotel
Martínez
toca el piano
Charles.
Charles siempre me saluda al entrar.
Como si nos conociésemos de toda la vida.
Imagino con frecuencia que la vida de Charles
y la mía
van a la deriva
en un gigantesco transatlántico de lujo,
unidas en una larga,
larguísima
noche
de Fin de Año.
© 2004