Corina. Junco. Frágil como la vida que pende de un hilo. Delgada como la palabra amor pronunciada en la jungla. En equilibrio sobre el tronco de un árbol. A punto de tocar con la punta del pie la superficie del río Amazonas. Con esos deditos finos que atraerán a las pirañas. Deditos que estuve chupando ayer por la noche durante horas, en éxtasis, visualizando círculos concéntricos en la oscuridad roja de mis párpados cerrados.
© 2004