Trazo una equis fantasmal en el aire, que va del ojo derecho al pezón izquierdo, del pezón derecho al ojo izquierdo, cruzando el centro de tu boca, como queriendo tacharte por viciosa o convertirte en incógnita o señalarte igual que a un tesoro enterrado en un mapa de pirata malo. Te he elegido a ti. A ti. Mi cruz.
© 2004