No puedo recordarla vestida. Pienso en ella y sólo soy capaz de recrear imágenes mentales de su cuerpo desnudo. Brazos largos, piernas delgadas, caderas anchas y afiladas. Una piel blanquísima marcada por moratones azules y rozaduras rojas. Reina de la selva de los mares de las siestas de todos los veranos de todos los sexos.
© 2004