La mesa de oficina es un mueble cargado de fetichismo sexual. A veces, se desnudan allí las secretarias que hacen horas extras, las jefas abusadoras, las colegas curiosas, las novias atrevidas, las primas emancipadas, las esposas viciosas, las hijastras pervertidas y las señoras o señoritas de la limpieza. En este impreciso desorden.
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