Hora de comer. Solos en la oficina. Yo, colocando papeles; ella, sentada encima de la fotocopiadora. Le digo que no tengo hambre. Me mira, burlona, y separa las piernas. Sonriendo con todo su cuerpo largo, blanco, pecoso. No lleva bragas. Hundo la nariz y la lengua en el menú principal. Me gusta así. Poco hecho.
© 2003