Rosalía no parpadea nunca. Lo mira todo con ojos de pecera. Curiosa. Atenta. Desconfiada. Acaba de cumplir 19 años y todavía sigue siendo bastante virgen. Chupa pollas, masturba y se masturba, disfruta cuando le meten un dedo o dos por el culo, pero nunca ha sido penetrada por delante. Prefiere esperar. Esperar sin más. Le da un poco de miedo que le hagan daño. Un miedo parecido al que uno siente cuando va al dentista. Yo lo entiendo, porque nunca voy al dentista. Aunque me esté muriendo de dolor. © 2004