Rosalía y yo nos encerramos en mi habitación los fines de semana. Allí follamos sin follar con la música alta. Tampoco es que seamos muy ruidosos. Al contrario: nos hemos acostumbrado a hacerlo todo en silencio. ‘Shhhh.¿Te beso con la boca llena de lefa?’ Si mi familia no está en casa, preferimos el salón. Me gusta verla sentada en el sofá, desnuda de cintura para abajo, separando los dedos de los pies con la mirada fija en la tele. Nunca quiero que se quite el jersey de lana, la blusa pálida, la camiseta de Siouxsie. Nunca. © 2004