Aire, agua, tierra, fuego. Cuatro elementos. Pero hay más. Un quinto. Llamémosle supernaturalista. Es el que, estando, no está. El que nos envuelve a veces cuando sufrimos siendo felices. El que nos encoge el estómago convirtiéndolo en una bola de tristeza que pesa toneladas en medio de una lluvia de besos. Por nada. Por todo. Por ti.