Espero a que Machiko salga de la academia de Corte y Confección. Apoyo mi espalda en la pared, a la derecha del portal. Observo a las primeras chicas que se alejan calle arriba. Hoy tienen prisa. A una se le cae la carpeta al suelo y ríe. Ríe. De pronto, Machiko me da un beso en la mejilla. Otro en la boca. Sonríe y vuelve a besarme. Cierro los ojos. Aspiro el aroma de la primavera, atento al murmullo de un incierto futuro.