
El viernes pasado hubo lío en los baños del Sidecar. La chica del blog se puso a hacerle fotos a todo el mundo con la sonrisa puesta y las pupilas dilatadas. Luego, en la planta de abajo, se quitó la camiseta y se morreó con una cervatilla novata. No sé, fue divertido, pero quizás tardamos demasiado en irnos juntos a la cama. Al final, yo le hice el amor a ella y ella no pudo follar conmigo. Otro malentendido, supongo. Desde entonces, han pasado tres cosas: 1) Nos hemos insultado. 2) Nos hemos pedido disculpas. 3) Nos hemos suicidado cada uno por nuestro lado. Ahora estamos muertitos los dos. Muy guapos. ¿Oigo risas?
Ilustración de Mark Ryden.