
Machiko se queda dormida en todas las fiestas. Con un abanico de encaje negro cubre la cruz templaria de su corsé semidesabrochado. Detrás de sus párpados vibra otro mundo, más denso, menos nítido que éste. Envuelto en gasa transparente, su cuerpo resplandece en la oscuridad como un millar de polillas en celo.
ilustración de Akino Kondoh /// canción de The Bells