
El Diablo surgió del sótano sin avisar. Nadie lo convocó. Se presentó a sí mismo con una gran sonrisa pegada al rostro. Guapo, asexuado, inquietante. Al principio, nos entró miedo. Un miedo terrible e irracional. Como si el mundo estuviese a punto de dejar de dar vueltas. Quizás lo hizo. Mucho más tarde nos dijeron que el Diablo no existe. Que aquello fue sólo un rollo raro de nuestra adolescencia.
en la foto, Bijou Phillips se quita la camiseta en Bully (Larry Clark, 2001)
videoclip de Primal Scream Miss Lucifer