
Desayuno para dos en el jardín. Croissants calientes, leche, café y zumo de amorcitos pequeños sobre una mesa de metal pintada de blanco. La veo acercarse, rubia y desnuda, caminando sobre la punta de los pies como una bailarina rusa. Verushka sonríe y aparecen dos hoyuelos simétricos sobre las comisuras de sus labios. Labios que recuerdo entreabiertos sobre unas sábanas de fuego.