
Estoy en el punto de mira
de muchas jovencitas.
Soy diana de miradas y peticiones.
Canciones, más que besos.
Manos en pecho,
espalda y
cadera.
Una ligera presión
de los dedos
antes de irse.
Sonrisa de foto.
Son unos segunditos de seducción
que no,
que nunca
significan
nada.