
Esta noche pincho en Sidecar, quizás por última vez. El lunes desaparezco de Barcelona. Lo hago por respeto, educación y amor. Trataré de recomponerme un poco. Recuperarme. Curarme. No sé si volveré. Depende de lo que me duela estar lejos de. Ahora mismo, tengo la sensación de que no voy a poder superar la pena. El futuro lo veo borroso. Nada me interesa ya. Soy un zombie. Veremos qué pasa o deja de pasar. Adios. Seguiré informando desde el fondo del abismo.