
Celebrar los San Fermines en Pamplona. Nada mejor para recuperarse de una ruptura amorosa. Es un remedio literario, hipersexual y con mucha tradición. Pero yo no podría: no tengo estómago para entregarme a simpáticas desconocidas. Ni harto de vino. Me falta espíritu de revancha. Ganas de perderme. Y belleza. Una belleza capaz de derrumbar murallas.