
Deseaba ser muy guapo para ti.
Habría dado lo que fuese por convertirme
en tu mejor amante.
Soñaba con llevarte a la cumbre
en volandas,
varias veces seguidas,
de la mesa a la cama,
del cuarto de baño a la cocina,
del sofá
a
la
cama
de nuevo.
De pie. Cucharita. Doggy.
Deep, deep, hurrah!
Meter la nariz
donde más me importa:
entre tus nalgas.
Ahora parece que me lo invento todo,
pero
no.