
Dejarlo todo sin empaquetar, incluído mi cadáver.
Que alguno o alguna se sienta culpable por mi muerte.
Que alguno o alguna sienta pena por mi ausencia.
Que mi editor no sepa qué hacer con el libro sobre cine erótico que terminé en enero.
Que mi gata me eche demasiado de menos.
Quedarme sin saber cómo acaba Lost.
Y, por encima de todo, no haber liquidado mi deuda, que asciende a unos 11.500 euros, aproximadamente.
Nada que no tenga (fácil) solución.