
Estoy a punto de
morir de desamor.
Noto los síntomas en el pecho,
en el brazo izquierdo,
en la boca
amarga
de la culpa.
Muero porque no tengo motivos
para seguir viviendo.
Amarte así,
sin esperanza,
es una tortura.
Imaginarte encendida
en otra cama,
eso,
aún es peor.
Prefiero arrancarme el corazón con las manos.
Así.