
Murió
Lily Munster, la señora de la casa de
Los Munsters (The Munster, 1964-1966),
una de las musas de la Nueva Olita Madrileña de principios de los 80 (vía
Alaska y los Pegamoides, surtout). Fue el pasado lunes 8 de enero, en Los Ángeles. La diva del terror catódico de broma tenía ya 84 años (nació en Vancouver, Canadá, en 1922). Yo la admiro más por su pasado de indómita mujer fatal con toque exótico en películas como
Salomé, la embrujadora (Salome Where She Danced, Charles Lamont, 1945),
La esclava del desierto (Slave Girl, Ch.Lamont, 1947),
Casbah (John Berry, 1948),
El abrazo de la muerte (Criss Cross, Robert Siodmak, 1949),
Buccaneer's Girl (Frederick De Cordova, 1950),
El capitán Panamá (Scarlet Angel, Sydney Salkow, 1952),
Los gavilanes del estrecho (Sea Devils, Raoul Walsh, 1953) o
Los diez mandamientos (The Ten Commandements, Cecil B.DeMille, 1956). Puritito kitsch de la Edad de Oro de Hollywood. So long, my dear
Yvonne De Carlo. ¡Qué nombre artístico, Diossss!
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