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la verdadera identidad de pedro calleja

Fernando Chinarro: El abuelo superpop

Fernando Chinarro: El abuelo superpop

Gaby tocaba un saxofón pequeñito, Fofó cantaba canciones surrealistas, Miliki volcaba cubos llenos de pintura desde lo alto de un andamio y Fofito se olvidaba de echar la llave a la jaula de los leones. Adivinen quién acababa entre rejas, harto de serenatas, rodeado de fieras hambrientas y manchado de la cabeza a los pies: ¡El Sr.Chinarro! Caracterizado de guardia urbano, médico, bombero o vecino, su destino siempre estaba marcado por el batacazo. Durante más de 10 temporadas, de 1972 a 1983, los payasos del Gran Circo de TVE pusieron a prueba la paciencia de este personaje con todo tipo de bromas pesadas. "Me llegaron a disfrazar de mosquito —recuerda el afectado— en un episodio en el que me iba reduciendo de tamaño por culpa de un experimento".

Fue Gaby el que se empeñó en llamar Sr.Chinarro al actor Fernando Chinarro, en un juego de identidades confundidas digno de Lewis Carroll. "La gente que me pedía autógrafos no se creía que yo me llamase realmente así. Les parecía un apellido poco corriente. A los niños, en cambio, no les sorprendía nada". Son estos mismos niños, hoy en la treintena, los que han convertido a este madrileño de 68 años en un icono generacional capaz de codearse con cortometrajistas y músicos de post-rock. "Me solicitan mucho para rodar cortos y óperas primas. Los chicos me recuerdan como un personaje entrañable. Han crecido viéndome en la tele: con los payasos en los 70, con Alaska en La bola de cristal y de conserje en la serie Querido maestro".

Precisamente hoy se estrena uno de estos filmes realizados por novatos con nostalgia retropop. Se titula Peor imposible: ¿Qué puede fallar? La dirigen David Blanco y José Semprún, amantes de la comedia clásica y la acción doméstica. Cuenta la peripecia de un estudiante freak (Víctor Clavijo) que celebra su vigésimo cumpleaños en compañía de una novia apetitosa (Elsa Pataky), un hermano liante (Guillermo Toledo), un fiambre recalcitrante (Ildelfonso Tamayo), un mafioso peligroso (Pere Ponce) y montones de colegas desatados. "Yo hago de abuelo —dice Chinarro—. Al final, me quedo con las chicas, la droga y el dinero".

A Fernando también hemos podido verle en la comedia juvenil Gente Pez, de Jorge Iglesias, con guión del historietista Mauro Entrialgo, y en varios cortometrajes de Kepa Sojo, Gabriel Velázquez, Dany Campos y Tucker Dávila, que darán el salto al largo en cuanto se despeje la crisis del sector. "La industria del cine está delicada —se queja Chinarro, que es miembro de la Unión de Actores desde su creación y del comité seleccionador de cortos nominados al Goya—. Es imposible competir con los americanos. Cada vez resulta más difícil estrenar en condiciones".

El área de influencia de Fernando Chinarro como fetiche alternativo se extiende también al territorio de la música indie nacional. Antonio Luque, un sevillano sin grasia que lleva una década al frente del grupo Sr.Chinarro, es un tipo excéntrico que compone e interpreta temas que afectan a las glándulas de crecimiento de los seres humanos. Sus discos, editados por Acuarela, son los preferidos de los críticos serios. "Una vez fui a un concierto suyo en la sala El Sol —confiesa Chinarro, el actor—. Yo estaba afónico y no pude hablar con ninguno de los miembros, pero conocí a una chica que creo que era la novia del cantante. Me confirmó que él era un gran fan de Los payasos de la tele y que por eso el grupo se llamaba así. La música era un poco rara, la verdad, pero me gustó".

Artículo publicado en el suplemento La Luna del diario El Mundo, en su edición del viernes 19 de julio de 2002.

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