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la verdadera identidad de pedro calleja

Je m'appelle Yvonne

Je m'appelle Yvonne

Murió Lily Munster, la señora de la casa de Los Munsters (The Munster, 1964-1966), una de las musas de la Nueva Olita Madrileña de principios de los 80 (vía Alaska y los Pegamoides, surtout). Fue el pasado lunes 8 de enero, en Los Ángeles. La diva del terror catódico de broma tenía ya 84 años (nació en Vancouver, Canadá, en 1922). Yo la admiro más por su pasado de indómita mujer fatal con toque exótico en películas como Salomé, la embrujadora (Salome Where She Danced, Charles Lamont, 1945), La esclava del desierto (Slave Girl, Ch.Lamont, 1947), Casbah (John Berry, 1948), El abrazo de la muerte (Criss Cross, Robert Siodmak, 1949), Buccaneer's Girl (Frederick De Cordova, 1950), El capitán Panamá (Scarlet Angel, Sydney Salkow, 1952), Los gavilanes del estrecho (Sea Devils, Raoul Walsh, 1953) o Los diez mandamientos (The Ten Commandements, Cecil B.DeMille, 1956). Puritito kitsch de la Edad de Oro de Hollywood. So long, my dear Yvonne De Carlo. ¡Qué nombre artístico, Diossss!

Banderas de nuestros padres

Ayer, viernes 5 de enero de 2007, publiqué un artículo sobre la película metabélica Banderas de nuestros padres, de Clint Eastwood, en el suplemento Metrópoli del diario El Mundo. Podéis leerlo en la web del periódico (ver ENLACES).

Sidecar ardió...

... pero no tanto. Se me hizo corta la noche del 31 de diciembre de 2006 al 1 de enero de 2007. Esperaba a muchos italianos y vinieron más bien franceses e irlandeses. Me quedé con ganas de poner un montón de canciones. Bueno, tengo muchas noches por delante. Casi todas las de 2007. De lunes a sábado, desde las 11:30 a las 02:30 / 03:00 horas, en Sidecar (Plaça Reial 7, Barcelona). ¿Os sigo esperando?

Sidecar arde esta noche

Sidecar arde esta noche

Pues sí: hoy, domingo 31 de diciembre de 2006, también pondré canciones chiflantes en Sidecar (Plaça Reial 7, Barcelona). Rock, Pop, Disco 70, Electro Pumby, Nueva Ola Madrileña, Hits Italianos y Gabachadas Varias. Después de las uvas, desde las 00:30 a las 04:00 horas del lunes 1 de enero de 2007. Si me saludáis, os invito a una copa. Ea.

Babel en Metrópoli

Hoy, viernes 29 de diciembre de 2006, publico un artículo sobre la película tragicoral Babel, de Alejandro González Iñárritu, en el suplemento Metrópoli del diario El Mundo. Podéis leerlo en la web del periódico (ver ENLACES).

Doble animación española

Hoy, viernes 22 de diciembre de 2006, he publicado un artículo sobre las películas animadas Pérez, el ratoncito de tus sueños, de Juan Pablo Buscarini, y El cubo mágico, de Ángel Izquierdo, en el suplemento Metrópoli del diario El Mundo. Podéis leerlo en la web del periódico (ver ENLACES).

Me cansé de ser sexy en Sidecar

Me cansé de ser sexy en Sidecar

Atención: los próximos sábado 23 y domingo 24 de diciembre de 2006 no pincharé (repito: NO PINCHARÉ) en la sala Sidecar Factory Club (Plaça Reial 7, Barcelona). Hoy sí, y mañana, también. Además, voy a estrenar canciones de Cansei de Ser Sexy (CSS), el grupete de pop brasileño más chiripitifláutico de las últimas décadas (la foto que encabeza este texto es de Mariana Juliano).

Eragon

Ayer, viernes 15 de diciembre de 2006, publiqué un artículo sobre la película de fantasía heroica y magia potagia Eragon, de Stefen Fangeimer, en el suplemento Metrópoli del diario El Mundo. Podéis leerlo en la web del periódico (ver ENLACES).

Oxford Murders

Todo (o casi todo) lo que ustedes quieran saber sobre la película Los crímenes de Oxford, de Álex de la Iglesia, lo encontrarán (quizás) en Blasfemando en el vórtice del universo, el excéntrico weblog de La señora mayor (ver ENLACES).

El terrol

El terrol

Hay dos maneras de ver una película de terror española de los años 70. Una es tronchándose de risa; la otra, tomándosela completamente en serio. Ninguna de las dos es aconsejable, aunque Jacinto Molina / Paul Naschy prefiera, sin duda, la segunda. Al fin y al cabo, él es el único actor / guionista / realizador español que se ha tomado la molestia de construirse una filmografía fantaterrorífica a prueba de completistas pirados. No nos olvidemos de que el Hombre-Lobo europeo más famoso del mundo mundial también se ha metido en la piel de Drácula, la Momia, el Dr. Jekyll, el Monstruo de Frankenstein y otros muchos personajes clásicos y menos clásicos, como el brujo resucitado Alaric de Marnac, el inquisidor Bernard de Fossey y el jorobado Gotho, en títulos de culto como La marca del hombre lobo (1968), La noche de Walpurgis (1970), El gran amor del conde Drácula (1972), El jorobado de la morgue (1972), El espanto surge de la tumba (1972) e Inquisición (1976). Él solito representa a más del 50 % del cine de terror español de todos los tiempos. Ahí es nada. Además, y esto es lo más importante, sus películas funcionan. ¿Cómo? De muchas maneras. Primero, son piezas de coleccionista: tienen un look de co-producción setentera canalla que encandila. Segundo: mezclan terror y erotismo con una ingenuidad pasmosa, sin prescindir de toquecitos gore y morbosidades varias. Tercero: los bajos presupuestos están disimulados con imaginación, fogonazos de color e improvisaciones formales que rozan lo experimental. Cuarto: están concebidas con mimo, respeto y sabiduría de serie B. Quinto, y esto sí que duele: ya no se hacen.

Texto publicado en la versión impresa del fanzine Chicas en biquini buscando a Norman Bates, en el ejemplar distribuido con ocasión del pase en la sala Sidecar de la película Inquisición, el miércoles 14 de junio de 2000, a las 23:00 horas, dentro del ciclo de cine freak y chiripitifláutico Cinefagia.

Felicidades, Christina

Felicidades, Christina

Hoy es el cumpleaños de Christina Lindberg, actriz sueca nacida en Goteborg el 6 de diciembre de 1950, protagonista de Thriller: en grym film (Bo Arne Vibenius, 1974) y Sex and Fury (Norifumi Suzuki, 1973), dos de las películas que más y mejor inspiraron a Quentin Tarantino antes de rodar las dos entregas de Kill Bill. Este pequeño mito erótico de los años 70 me tiene loco desde que vi unas fotos suyas en un fanzine, hace casi una década. Pronto colgaré un artículo largo sobre su vida y obra (ahora mismo estoy pendiente de que ella me conceda una entrevista en exclusiva vía e-mail). La foto que encabeza esta reseña pertenece a la portada de un disco recopilatorio de grandes éxitos pop setenteros.

2000maniacos 36

2000maniacos 36

En el número 36 del fanzine 2000maniacos, fechado en invierno de 2006, publico un artículo sobre Don Coscarelli titulado Don Coscarelli: El Cazaphantasmas que resucitó a Elvis (también lo podéis leer en este weblog, en la sección de ARTICULILLOS). Además de este artículo, en este ejemplar de 2000maniacos, coproducido como cada año por estas fechas por la XVII Semana de Cine Fantástico y de Terror de San Sebastián, encontraréis textos sobre la Noche de los Muertos (o de Halloween, a cargo de Isabel Andrade, con ilustraciones de Sandra Uve), David Cronenberg de la A a la Z (por Jesús Palacios), La nuit la plus longue y Frustration: 2 películas de José Bénazéraf (por Alex Zinéfilo), el actor británico George Zucco (por El Abuelito), el maquillador italiano Sergio Stivaletti (por Pipo, el Payaso Borracho, y Baby Jane), el cineasta vasco Koldo Serra (entrevistado por Paco Gisbert), el cineasta japonés Takeshi Miike (por Charly Álvarez), el dibujante y fundador de la revista Bizarre John Willie (por Crazy María), el animador checo Jan Svankmajer (entrevistado por J. Palacios y Manuel Valencia), el dibujante norteamericano Berni Wrightson (por Ch. Álvarez), el cineasta catalán Nacho Cerdá (entrevistado por M. Valencia y A. Zinéfilo), 7 películas protagonizadas por rockeros con greñas (por Crazy María), el dibujante alterado Paco Alcázar (entrevistado por Borja Crespo), minientrevistas con la scream queen Emily Booth, el mago mentalista Luis Pardo, el escritor ocultista J. Palacios, la porno rockstar Pink Snow, el freakcineasta de serie Z sevillano Julián Lara y el gurú periodista Jordi Costa, y reseñas de películas como The Call of Cthulhu, Musarañas asesinas (ver foto), Caperucita y Pulgarcito contra los Monstruos, Oro maldito, The Alligator People, Naag Shakti o El diputado, entre otras muchas. El fanzine, dicharachero y erudito a partes no necesariamente iguales, no tiene (casi) desperdicio. Para mí, lo mejor es lo de Miike, Zucco y Bénazéraf. Y lo peor: la portada. Pedidos a Manuel Valencia. Apartado de Correos 5251. 46080 Valencia. E-mail: manolinv@inicia.es.

Isi, Disi, Celia, Lucía y Zuleidy en PL

Isi, Disi, Celia, Lucía y Zuleidy en PL

En el número de diciembre de la revista Primera Línea, además de encargarme, como cada mes, de la sección Cinefagia, publico un artículo sobre Isi / Disi. Alto voltaje, de Miguel Ángel Lamata, con Santiago Segura y Florentino Fernández, en el que hago referencia a la breve pero contundente participación en la película de Celia Blanco, Lucía Lapiedra y Zuleidy. El texto va acompañado por un apoyo en el que recuerdo a otros actores y actrices del cine porno que también han hecho o hacen cine convencional, como Traci Lords (ver foto), Nina Hartley, Ginger Lynn, Paul Thomas, Marilyn Chambers, Sophie Evans y Nacho Vidal.

Happy Feet. Rompiendo el hielo

Hoy publico un artículo sobre la película de animación con pingüinos Happy Feet. Rompiendo el hielo, de George Miller, en el suplemento Metrópoli del diario El Mundo. Podéis leerlo en la página web del periódico (ver enlaces).

Espanto en México

Espanto en México

El sello especializado mexicanoestadounidense Casa Negra Entertainment está revolucionando el mercado de los dvd de culto con sus ediciones de películas de terror azteca de la época clásica. Ya hay cuatro títulos en circulación. Cuatro maravillas de serie B y Z. La más enloquecida, sin duda, es El barón del terror (The Brainiac, en versión anglosajona), de Chano Urueta, rodada en 1961 y protagonizada por un aristócrata hechicero que regresa del Más Allá transformado en un monstruo absurdo con tentáculos en lugar de dedos, un rostro deforme que parece una careta de carnaval y una larga lengua hueca chupadora de cerebros. Tampoco tienen desperdicio, al parecer, La maldición de la Llorona (Rafael Baledón, 1961), El espejo de la bruja (Ch.Urueta, 1969) y Misterios de ultratumba (Fernando Méndez, 1958). Las ediciones en dvd son excelentes. Cada disco contiene docenas de extras y las copias de los filmes están sacadas de originales en 35mm. Como siempre, a la venta en la tienda Freaks (C/ Ali-Bei, 10. 08010 Barcelona. Telefono: 932658005).

Reseña publicada en el número de diciembre de 2006 de la revista Primera Línea.

Generación 006 en Fotogramas

Generación 006 en Fotogramas

En el número 1.958 de la revista Fotogramas, fechada en el mes de diciembre de 2006 (y que acaba de ponerse a la venta hoy mismo), publico un artículo de 5 páginas titulado Generación 006 con licencia para sorprender: 7 directores nos explican cómo ha sido su ‘primera vez’, en el que se incluyen entrevistas a Daniel Sánchez Arevalo, Iñaki Dorronsoro, Carlos Iglesias, Santiago Tabernero, Jorge Sánchez-Cabezudo, Gustavo Ron y Koldo Serra (la foto que acompaña a este texto pertenece al primer largometraje de este último: The Backwoods / Bosque de sombras). También me estreno como crítico titular de la sección Leer, dedicada a los libros de cine y sus circunstancias.

El erótico enmascarado

El erótico enmascarado

Hay títulos que enganchan de por vida y carteles que le ponen a uno el cerebro del revés. Con El erótico enmascarado pasa eso y mucho más. No me imagino a ningún colega guiri sacándole provecho a un visionado académico de esta película. Lo de Jess Franco y Paul Naschy resulta fácil de asimilar comparado con semejante explosión de psicotronía autóctona descontrolada. ¡Fernando Esteso! ¡Mariano Ozores! ¡Antonio Ozores! ¡Azucena Hernández! ¡Africa Pratt! ¿Cómo le explicas a un experto en Terence Fisher o Mario Bava lo que significan estos nombres para nosotros? ¡Que se jodan!

El erótico enmascarado pertenece a un infragénero español casi desaparecido: el de la comedia casposa, barata, oportunista, populachera y con destape. Por su fecha de fabricación, podemos relacionarla con Superman II, la teleserie El gran héroe americano y diversos temas políticos de moda en 1980, como los frecuentes cambios de gobierno y la ley del divorcio. Su protagonista es un profesor universitario de Ciencias Políticas con suerte. Va a ser nombrado ministro y está a punto de casarse con la hija de un importante senador. La vida le sonríe, pero hay algo que no le deja dormir. Sólo su psiquiatra está al tanto del drama. A pesar de sentirse sexualmente atraído por todas las mujeres desnudas que se le ponen a tiro, el profesor no consigue empalmarse. Y eso que, en su juventud, rodó un montón de películas porno clandestinas, disfrazado de superhéroe y haciendo ostentación de un enorme miembro viril. El origen de su mal es una fuerte descarga eléctrica. Desde que la recibió, nada le funciona adecuadamente.

Esteso da vida a este pobre infeliz con una naturalidad extraterrestre. Su interpretación mezcla despiste, sensibilidad, mariconeo y ocurrencia grosera. Toda la película se la pasa yendo de aquí para allá, de una maciza a otra, tocando culos y poniendo cara de sofoco crónico. Desgraciadamente, la anécdota de su pasado clasificado X se queda en eso, en anécdota. Sólo sale unos minutos ataviado con el disfraz de eurohéroe trempado, en un flashback absurdo, destrozando decorados y magullando a la actriz que se le ha colocado debajo. Muy poco, teniendo en cuenta la pinta que tiene el tío embutido en mallas de colores, con capita a la espalda y antifaz apretado al cráneo: ¡inolvidable!

 

El erótico enmascarado. Director: Mariano Ozores. Productora: José Frade Producciones Cinematográficas. Intérpretes: Fernando Esteso, Africa Pratt, Antonio Ozores, Azucena Hernández, María Salerno. España. 1980.

Texto publicado en el número 29 del fanzine 2000maniacos, fechado en el invierno de 2004.

Baba Yaga

Baba Yaga

El arquitecto italiano reconvertido en ilustrador y dibujante Guido Crepax, fallecido este mismo año, marcó toda una época con sus cómics psicomotorizados y cinemáticos, cargados de sensualidad y onirismo. Su criatura de ficción más popular es Valentina, una chica esbelta con un culo perfecto y peinado a lo Louise Brooks, fotógrafa de modas y soñadora intrépida, especie de perversión intelectualoide e izquierdista de Barbarella.

Crepax creó a Valentina en 1965, en el segundo número de la revista Linus. Uno de los primeros seguidores entusiastas que tuvo el personaje, antes incluso de que éste se convirtiera en referencia tendenciosa de la escena pop-art europea, fue Corrado Farina. En esos años, este milanés se ganaba la vida como documentalista televisivo y publicista de éxito, además de escribir, oculto tras el pseudónimo de Victor Newman, los guiones de Selene, la ragazza delle stelle, fumetto de ciencia ficción protagonizado por una aventurera galáctica idéntica a Brigitte Bardot.

La carrera como director de Farina se reduce a dos largometrajes. El primero, Hanno cambiato faccia, era un curioso combinado de política, vampiros y serie negra futurista (ganó el gran premio del Festival de Locarno en 1971); el segundo y último, realizado dos años después, es este Baba Yaga, adaptación oficial de una historieta de Valentina.

 

Con el beneplácito de Crepax, que no quiso involucrarse en la fabricación de la versión cinematográfica de su invento de papel, Farina trató de trasladar a la gran pantalla las peculiaridades estilísticas del cómic, en un complicado ejercicio de metalenguaje. No lo consiguió del todo, pero se acercó bastante. Junto a Diabolik y algunos divertimentos pop de Jess Franco, Baba Yaga debería figurar en el reducido grupo de los buenos filmes basados en cómics.

 

La película narra el encuentro fatal entre la fotógrafa de modas Valentina Rosselli y una misteriosa aristócrata que responde al nombre de Baba Yaga. Esta mujer resulta ser una hechicera lesbiana que enreda a la protagonista en un juego de seducción sadomasoquista. Entre otras cosas, varias modelos son atacadas por una cámara embrujada y una muñeca que cobra vida.

 

Para interpretar a los personajes principales Farina no pudo contar con las actrices que él consideraba más adecuadas: Elsa Martinelli (o una jovencísima Charlotte Rampling) en el papel de Valentina, e Ingrid Thulin (o la cantante Ornella Vanoni) en el de Baba Yaga. Tuvo que conformarse con la francesa Isabelle De Funès y la norteamericana Anne Heywood. Días antes de comenzar a rodar, esta última decidió romper el contrato y apuntarse a otro proyecto. Carroll Baker, demasiado carnal para el papel, fue su sustituta de urgencia. Tampoco Isabelle De Funès cumplió las expectativas. Había sido elegida por su parecido fotográfico con el personaje del cómic, pero, al natural, no tenía nada que ver con él. El maquillaje, las pelucas, el vestuario, la iluminación y los encuadres de cámara solucionaron la papeleta.

 

Tampoco el montaje definitivo del filme es el deseado por el director. El primero duraba cerca de 110 minutos. El productor lo acortó a 90. Farina denunció públicamente la guarrada y lo remontó todo con el material sobrante, muy estropeado por el recorta-y-pega previo. La versión definitiva, que además sufrió dos cortes de censura, sólo alcanza los 83 minutos. Faltan secuencias oniricas, un par de desnudos integrales y una delirante fiesta hippie en un cementerio, animada por el cantautor Franco Battiato disfrazado de santón fumeta.

 

Lo mejor de Baba Yaga es su atmósfera, irreal y viciosa, con toques progres muy setenteros (acentuados por la pegajosa música psicolounge de Piero Umiliani). Hay hallazgos de planificación tremendamente interesantes. La escena de sexo entre Valentina y su novio (George Eastman, ocho años antes de comerse un feto crudo en Gomia, terror en el mar Egeo) está resuelta con imágenes fijas en blanco y negro que imitan viñetas de cómic. Las sesiones fotográficas poseen un ritmo interno muy particular. Abundan los primeros planos, los flashes, las interferencias y las analogías visuales entre objetos dispares. Carroll Baker se cree su personaje y le saca mucho partido. Isabelle de Funès no molesta. La exuberante Ely Galleani, ataviada con un modelazo fetish que no le tapa nada de nada, pone la nota psicotrónica al conjunto, encarnando, con mucho descaro, a la Muñeca Asesina. Farina sale disfrazado de policía, oficial nazi y general prusiano. En resumidas cuentas, a esta película le sobra combustible cultista. Puede arder en nuestros crematorios cinéfagos durante décadas.

 

Un parrafito más para informar sobre la edición en DVD (zona 0, ntsc) que se puso a la venta hace unos meses (y que me ha servido para escribir esta pizpireta reseña). Es impecable. Blue Underground, la empresa de William Lustig, sigue sin defraudarnos. Buena copia, bonitos colores y extraordinarios extras. A saber: escenas cortadas y censuradas, entrevista larga con el director, pieza televisiva sobre Crepax (realizada por el propio Farina en los 70), trailer, galería gráfica y dvd-rom cinecomiquero. La peli está doblada al inglés y no hay opción italiana ni subtítulos en otras lenguas civilizadas. El último apunte: existe al menos una edición española en vídeo (Videotechnics), bastante difícil de encontrar a estas alturas de milenio.

 

Baba Yaga. Italia-Francia. 1973. Director: Corrado Farina. Productoras: 14 Luglio Cinematografica (Roma) y Les Productions Simone Allouche (París). Guión: Corrado Farina, según el cómic de Guido Crepax. Fotografía: Ajace Parolin. Música: Piero Umiliani. Montaje: Giulio Berruti. Intérpretes: Carrol Baker (Baba Yaga), George Eastman (Arno), Isabelle De Funès (Valentina), Ely Galleani (Muñeca asesina), Angela Covelo (Amiga modelo).  

 

Texto publicado en el número 29 del fanzine 2000maniacos, fechado en el invierno de 2004.

Alucarda

Alucarda

Al principio de su carrera, Juan López Moctezuma (México, 1932-1995) coqueteó con el Grupo Pánico, colaborando con Alejandro Jodorowsky en "Fando y Lis" (1967) y "El Topo" (1971). En México, su nombre sigue estando hoy íntimamente ligado al teatro, la radio y la televisión. Fue, al parecer, uno de los más serios impulsores de la escena jazzística de su país gracias al programa radiofónico "Panorama de jazz". Entre sus amigos y colaboradores más íntimos, cabe mencionar a la musa surrealista Leonora Carrington, quien se encargó de diseñar los decorados de su primer largometraje: "La mansión de la locura" (1972).

Moctezuma realizó pocas películas para la pantalla grande, todas en inglés y todas de terror, sin obtener ningún éxito de taquilla. Alguna vez, en otros textos y bajo el influjo de otras sustancias, me he atrevido a compararlo con Chicho Ibáñez Serrador. Al fin y al cabo, ambos triunfaron en el terreno resbaladizo de lo catódico y se desmarcaron del grueso de sus compañeros de generación con filmes muy personales, muy ambiciosos y muy de culto. "Alucarda" (1975) es el más fascinante de todos ellos. En él se combinan, compulsiva e inconteniblemente, catolicismo radical, vampirismo lésbico, voyeurismo machista, interiorismo barroco, surrealismo latino, pleitesías sadianas y efectos de grand guignol: siete de los cócteles temáticos que más burrete me ponen. 

"Alucarda" describe las desventuras sexuales e irreverentes de Justine (Susana Kamini), una huerfanita pelirroja que se refugia en un convento de monjas enloquecidas. Inducida por su compañera de cuarto, la morenaza Alucarda (Tina Romero), hija de una endemoniada, y por un gitano jorobado con barba de chivo (Claudio Brook), Justine se siente enseguida atraída por el satanismo nudista y los aquelarres clandestinos. De la noche a la mañana, las dos adolescentes consiguen revolucionar el gallinero eclesiástico con sus blasfemias y actos contranatura. Sacerdotes y hermanas en Cristo hacen lo que pueden por sofocar este repentino estallido de perversidad hormonal consultando pasajes oscuros de la Biblia: mientras unos se fustigan las carnes, las otras ejecutan un exorcismo sangriento. En el tramo final de la película, Moctezuma pasa del Reino de la Luz a la República de la Oscuridad mezclando intimidades de colegio de señoritas, relecturas hardcore de "Carmilla" y cierta nostalgia de la Hammer.

Lo mejor de "Alucarda", además del título reversible, es el impacto audiovisual que poseen muchas de sus imágenes. Decorados y vestuario comparten una misma inspiración alucinada: las monjas van cubiertas de la cabeza a los pies con vendajes y gasas blancos, manchados de sangre a la altura de la entrepierna, y la iglesia donde transcurre gran parte de la acción está atiborrada de Cristos, exvotos y velas. Los desnudos de las jóvenes protagonistas son igual de retorcidos: Tina Romero curva su cuerpo hacia atrás como una auténtica poseída, y Susana Kamini, en la escena más perturbadora de la historia del cine anormal, surge de un ataud lleno de sangre profiriendo alaridos de ultratumba. Erotismo o histeria: esa es la cuestión.

Alucarda, la hija de las tinieblas / Alucarda, the Daughter of Darkness / Sisters of Satan. Dir: Juan L. Moctezuma. Prod: Max Guefen y Eduardo Moreno. Int: Claudio Brook, David Silva, Tina Romero, Susana Kamini y Adriana Roel. México-EEUU. Films 75-Yuma Films. Color. 1975.

(Aviso para maníacos: la edición en DVD de "Alucarda" que acaba de sacar a la venta el sello Mondo Macabro (www.mondomacabro.co.uk) es magnífica. Se trata de una versión en inglés de 74 minutos de duración, con colores intensos y abundantes extras (un divertido documental sobre cine fantástico mexicano, una biografía / filmografía / entrevista escrita con el director y una galería fotográfica que incluye distintos carteles).

Texto publicado en el número 26 del fanzine 2000maniacos, fechado en el invierno de 2002.

Diabolik y Eva Kant se citan en Dinocittà

Diabolik y Eva Kant se citan en Dinocittà

Cine y cómic llevan dándose por culo más de cien años. En la mayoría de los casos, cada vez que abusan el uno del otro, a los cinéfagos nos salpica la mierda. Parece  mentira que lenguajes expresivos tan similares se entiendan tan poco. ¡Paradojas del arte moderno! A pesar de esta lamentable circunstancia, existen películas de tebeo y tebeos de película literalmente fascinantes. Diabolik, de Mario Bava, forma parte del primero de estos dos selectos grupos complementarios. Tres décadas y media después de estrenarse, ocupa un lugar de privilegio en la historia del cine europeo de serie B. Es más: su motorcito 'cult' ronronea ahora mejor que nunca. Por algo será.  

LA FORMULA SECRETA. En un texto mío fechado en 1985, publicado en el número 4 del fanzine Serie-B, confesé algunas de las razones por las cuales adoro Diabolik. Entre otros detalles sin importancia, mencioné el hecho de que mi hermana pequeña, Eva, solía llevar siendo niña unos calcetines estampados con la imagen del personaje protagonista del tebeo que sirvió de inspiración a la película. La anécdota le hizo gracia a uno de mis lectores adolescentes, Manolín Valencia, y por eso estoy ahora escribiendo este artículo para él.  La principal virtud de Diabolik, según los expertos, es lo mucho que recuerda a un cómic. Mario Bava consiguió este efecto utilizando media docena de sencillos trucos de artesano curtido en mil batallas: planos inclinados, juegos ópticos, secuencias encadenadas, virados en color, montaje picadito y demás pirotecnia cinemática. Un ejemplo a nivel narrativo (de ésos que excitan a las ratas de filmoteca): el guión está dividido en tres capítulos que se engarzan entre sí como en una historieta por entregas; sólo falta el "continuará" al final de cada uno de ellos.  A mí me llama más la atención la pasmosa naturalidad con la que se combinan, en los mejores momentos de la película, ciertas peculiaridades tebeísticas y cinematográficas. Viendo Diabolik, uno tiene la impresión de que sus muchos aciertos metalingüísticos son fruto de la intuición. Aquí no existe un complejo planteamento teórico previo a la puesta en escena, sino una felicísima conjunción de casualidades con fecha de caducidad. Bava, atento a las tendencias de moda a mediados de los 60, reinventó el cómic a través del cine de serie B. Sin complejos, sin referencias, sin ideas preconcebidas: derrochando espíritu juvenil y mala leche. Esta desprejuiciada actitud suya es la que ha perdurado en el tiempo, por encima de anécdotas, cifras, datos, informes y reinterpretaciones críticas. 

VIÑETAS MALAS REMALAS. Los expertos en cultura de masas aseguran que Diabolik fue el primer 'fumetto' de género 'giallo' para adultos que se editó en Italia, inaugurando un filón que tuvo mucha aceptación popular en diversos países europeos, incluido España, hasta bien entrados los 80. Los italianos llaman 'fumetti' (plural de 'fumetto') a los tebeos; los 'fumetti per adulti' son, por tanto, tebeos para adultos. El éxito de Diabolik, cuya primera aventura gráfica se puso a la venta en noviembre de 1962, propició la aparición de otros títulos más o menos clónicos, como Kriminal, Satanik, Sadik, Jnfernal y un larguísimo etcétera, protagonizados por antihéroes enmascarados y excéntricos, obsesionados por la violencia y el sexo. Las hermanas Angela y Luciana Giussani, con la colaboración de docenas de dibujantes intercambiables, crearon a Diabolik inspirándose en personajes clásicos de la literatura de misterio como Fantômas y Arsène Lupin. Les salió una mala copia de El Hombre Enmascarado con toques de James Bond, pero en versión negativa y asexuada. A pesar de moverse en un entorno de fotonovela barata, Diabolik es un sofisticado ladrón de guante blanco que actúa disfrazado de pantera negra. Cruel e imprevisible, cambia de aspecto con facilidad y no tiene escrúpulos a la hora de matar. Su compañera sentimental, la bellísima Eva Kant, comparte con él guarida secreta y aficiones delictivas (a pesar de dormir en camas separadas). El archienemigo de la pareja es el inspector Ginko, un policía metódico y algo místico.  Teniendo en cuenta su fecha de fabricación, algunos afirman que Diabolik es un genuino producto de la década de los 60. Representa al típico rebelde que no acepta las reglas de la sociedad y se enfrenta al sistema. Si sus cómics no fuesen tan aburridos, carcas y repelentes, yo también opinaría lo mismo. Por fortuna, la versión cinematográfica del personaje es bastante más frívola que la del infumable 'fumetto'. 

OPERAZIONE: DIABOLIK. A mediados de los años 60, los culturistas con falda fueron sustituidos por espías con licencia para matar en las preferencias de los adictos al cine comercial. El peplum entró en decadencia y se pusieron de moda las películas de agentes secretos. James Bond tuvo la culpa. Paralelamente, a los intelectuales de izquierda les dio por predicar que el cómic era un arte de vanguardia, revolucionario y adulto: desde Robert Crumb a Valentina, pasando por los más infectos 'fumetti per adulti'. De la noche a la mañana, a todo el mundo le entraron ganas de ser moderno y leer tebeos. Aparecieron nuevas drogas, nuevas costumbres, nuevos ideales. Se erotizó el entorno y el pop-art sedujo a las masas. En este caldo de cultivo se gestó la versión cinematográfica de Diabolik. El primer proyecto serio relacionado con trasladar a la gran pantalla el popular 'fumetto per adulti' de las hermanas Giussani data de 1966. El productor Antonio Cervi contrató a Seth Holt como director de una hipotética película cuyo rodaje debería haberse realizado en Nueva York, Los Angeles, México D.F., Roma y Malága. También presentó en público a los posibles protagonistas: Jean Sorel en el papel de Diabolik, Elsa Martinelli en el de Eva, y Marilù Tolò (¡teñida de rubia!) en el de villana. De todo aquello no se conserva más que una sesión fotográfica. Aprovechando el fracaso de Cervi, entra en escena Dino De Laurentiis. El excéntrico magnate está convencido de que puede ganar mucho dinero apuntándose a la moda ésa del cómic para adultos. Como a chuleta no le gana nadie, pone en marcha dos proyectos similares al mismo tiempo. Diabolik se rodará en primer lugar y contará con un presupuesto ajustado, un realizador eficaz y un reparto nada pretencioso. El interés generado por esta adaptación servirá para ir creando un ambiente favorable al lanzamiento de la otra, mucho más ambiciosa: Barbarella, de Roger Vadim, basada en la 'bande dessinée' de Jean-Claude Forest, con Jane Fonda de protagonista. 

DINO ¿DÓNDE ESTÁ LA PASTA? De Laurentiis eligió a Mario Bava para que se hiciese cargo de Diabolik por una sola razón: tenía fama de hacer películas espectaculares con presupuestos miserables. Además, era un magnífico fotógrafo, un técnico de efectos especiales muy imaginativo y, detalle fundamental para un productor con ínfulas internacionales, acababa de dirigir a un reparto enteramente integrado por actores de habla inglesa —con Vincent Price al frente— en Doctor Goldfoot and the Girl Bombs (1966). A punto de cumplir 53 años, Bava aceptó el encargo atraído por la posibilidad de manejar, por fin, un presupuesto razonable. Enseguida se dio cuenta de lo que significaba estar a la sombra de De Laurentiis. Para empezar, se eliminaron del guión todos los detalles sádicos y sexuales que pudiesen relacionar a la película con los 'fumetti per adulti' (muy criticados por los sectores tradicionalistas de la sociedad italiana de entonces). También surgieron problemas con la elección de actores y con la financiación del proyecto. Según algunas fuentes, de los tres millones de dólares prometidos, el director sólo pudo disponer de 400.000. De hecho, en todas las entrevistas concedidas antes de fallecer, Bava recordaba el rodaje de Diabolik como "la peor experiencia profesional" de su carrera.  Diabolik se rodó entre abril y junio de 1967. Casi toda la filmación tuvo lugar en los estudios Dinocittà. Catherine Deneuve, elegida por De Laurentiis para encarnar a Eva Kant en contra de los deseos del director, fue despedida a los pocos días de iniciado el rodaje por no querer desnudarse. La sustituyó Marisa Mell, sex-symbol en ciernes. John Phillip Law se quedó con el papel protagonista después de llegar a un acuerdo económico en el que también se incluía su participación en Barbarella, interpretando a Pygar, el Ángel Ciego. La película se estrenó en Italia en enero de 1968. Los críticos la despedazaron. En Francia se estrenó, con el título de Danger: Diabolik, en abril de 1968. En los Estados Unidos, lo hizo en diciembre de ese mismo año. Gracias al apoyo de la escena gay, tuvo mucho éxito en San Francisco. 

UN, DOS, TRES... RÓBAME OTRA VEZ. El argumento de Diabolik se basa en tres episodios concretos de la serie original: Lotta disperata, L'ombra della notte y Sepolto vivo! El guión lo firman Bava y Dino Maiuri, con la colaboración de Adriano Baiacco, Brian Degas y Tudor Gates (autor de la famosa 'Trilogía Karstein' de la Hammer). Nada más empezar, Diabolik (John Phillip Law) roba un coche oficial con 10 millones de dólares dentro. Después de celebrarlo en compañía de su despampanante chica, la rubísima y mimosona Eva Kant (Marisa Mell), el muy cachondo boicotea una rueda de prensa del Ministro del Interior (Terry Thomas) lanzando gas de la risa. Obligado por sus superiores, el inspector Ginko (Michel Piccoli) tiende una emboscada a Diabolik en una fiesta de alto copete, atrayéndole con un collar de esmeraldas. El ladrón consigue apoderarse de la joya y escapar de la trampa.  Ginko decide entonces aliarse con el peligroso capo mafioso Valmont (Adolfo Celi, el malo de Operación Trueno) para acabar con su escurridizo enemigo. Valmont secuestra a Eva. Diabolik se enfada, libera a su compañera y acribilla al ganster antes de hacerse el muerto con ayuda de una droga rara. Resucita en la morgue, segundos antes de que le practiquen la autopsia. Su siguiente golpe es contra las delegaciones de Hacienda, provocando un caos administrativo que aumenta su popularidad entre los ciudadanos.  Desesperado, Ginko vuelve a tentarle con un gigantesco lingote de oro. Diabolik ejecuta un plan sofisticadísimo para robarlo, sin darse cuenta de que el botín está marcado. Mientras funde el lingote, la policía irrumpe en su Guarida Secreta. Se produce una explosión y Diabolik acaba recubierto de oro de la cabeza a los pies. Todos le dan por muerto. Todos, menos Eva, que visita a su amado con el permiso de Ginko. En el último plano de la película, Diabolik mira a cámara y guiña un ojo. ¡Está vivo! 

DEL PSICOPOP A LA PSICOTRONIA. El primer cuarto de hora de Diabolik es una gozada. Ritmo caprichoso, musiquilla chorra de Ennio Morricone, humor tonto, inventos imposibles, decorados de juguete, erotismo minimalista, secundarios pintorescos... ¡Todo está ahí! Bava saca partido hasta de las carencias materiales: combinando maquetas en miniatura, recortes pegados a un cristal, objetos diversos colocados en primer plano y accesorios futuristas robados de los decorados de Barbarella, se saca de la manga una Guarida Secreta digna del Doctor No (un poco más tarde, vuelve a utilizar el mismo artificio en una escena localizada en una discoteca plagada de freaks que fuman porros gigantes).  En este primer tramo de la trama también se desvela en todo su esplendor el magnético atractivo de los protagonistas: John Phillip Law y Marisa Mell. Es decir: Diabolik y Eva Kant. La perfecta pareja imperfecta. Según explicó el actor yanqui en una entrevista reciente, antes de empezar a rodar, Bava les hizo una advertencia: "No soy un buen realizador, pero soy un estupendo fotógrafo. Si colaboráis conmigo, prometo sacaros guapísimos". Dicho y hecho. John está filmado como si fuese una araña nerviosa. Delgado, alto, vicioso. La Mell es puro sexo en movimiento: cada vez que se cambia de modelito, sube la temperatura del entorno.  En la escena  más memorable de la película, que tiene lugar justo después de los créditos, Eva recibe a Diabolik en el interior de la Guarida Secreta. Integrados en un chiripitifláutico entorno high-tech, no necesitan hablar para ponerse a tono. Se miran, se tocan, se lamen. Ella lleva vestido corto y botas altas; él, máscara de cuero y guantes de látex. Después de darse una ducha rápida dentro de un curioso habitáculo de plástico transparente, la parejita folla sobre una inmensa cama giratoria adornada con cojines gigantes. En el clímax de la acción, una lluvia de billetes cubre sus cuerpos desnudos. ¿Alguien da más? 

POSTDATA POSTMODERNA. Manolín está mosca porque he sobrepasado la extensión límite de este texto y todavía no he mencionado a la actriz Annie Gorassini, que está increíble haciendo de amante-tonta-pero-sexy de Valmont. Ni siquiera me he acordado de Carlo Rambaldi, responsable de la máscara y el traje de látex de Diabolik, similares a los que después se utilizaron en Batman o Daredevil. Tampoco he dicho nada de Diabolix, (per)versión porno que dirigió Max Bellocchio en 1992, con Giancarlo Bini y Babette de protagonistas. Ya no me queda espacio ni para recomendar CQ, primer largometraje de Roman Coppola: enooorme homenaje al espíritu y la estética de esos dos monumentos al pop-art fetichista que son Diabolik y Barbarella. ¡Qué se le va a hacer! Si sigo escribiendo, no va a quedar espacio para las fotos.  

Texto publicado en el número 29 del fanzine 2000maniacos, fechado en el invierno de 2004.